Hey que onda, me encontre esto en una página y lo queria compartir con ustedes, espero les guste.
Los purgatorios del edén
El diluvio se carcome el esmalte silvestre del coral,
conchas aguamarinas sin perlas nacaradas,
fauna sin bronquios, sin banquetes de algas,
en el arca rosa, de aviesa madera y pedestre andar,
mi corazón; y el hígado en las celdas húmedas del rojo;
hierven su caldero en el vivaz fuego de luciérnagas,
sirven sus alimentos en el gélido nevar del oso polar.
Las puertas se abren y a la vez el castillo crece,
si un santo lo mirase es tan brillante como una estrella
y tan pequeño como un grano de arena, todos y nadie,
Tú ni nadie lo puedes ver, porque no son tranquilos,
porque miran con inteligencia o con estupidez,
pero yo sé o creo que sé, no se mira se siente...
porque es tan inmensa la entrada que confunde
y creen que es algo extenso pero esta ahí, esta ahí.
No esta oculto, ni en un ojo que crees que todo lo mira como el sol, no es de arriba a abajo, como el mar y los cielos, como las olas serenas y las apaciguas nubes,menos te preocupes por el éter purpúreo pues así es el vino, como el rubí es del alba; el zafiro de la fiebre de la madrugada; la esmeralda del jardín, que sueñas dormir en sus sabanas…pero todo es solo por la ventana, porque afuera es...
Pócimas en jarrones, de turbias aguas,
del estanque, donde un querubín de piedra,
desnudo, silba la lactosa incolora e insípida.
Mis hijos de cabellera acentuada a la de virreyes,
sonríen a mi madre, a su querida abuela,
con esa desfallecida mueca que da el ocaso.
Veneno!...los pequeños que acariciaban mis pies,
antes de que el cántico del gallo rezumbe mis tímpanos,
desmayan…
como los doce perros que batallan de un alfil a un torre,
de bandera ondeantes, algunos diáfanos, otros de crasos brunos.
Enterrar! sepulte en las cámaras de las lenguas chispeantes,
la caja de fotografía y los almanaques de los viajes a Paris.
La señorita del tul de ballet de primavera,
de ese estanque en que los cisnes presumidos,
revolotean sus blanquecinas alas en la verdosa clara,
se oculta al ver el venir silencioso, del cazador sin rostro,
(sin nariz que respirar, sin ojos que mirar, sin orejas que escuchar)
que en sus armas un cronometro y en la otra el idioma capuleto,
este la desnuda con sus dulces versos y la viste de alas.
Un perchero en la partitura, en sello en la pasta de los libros,
los aforismos y los relatos, (algunos mitos, algunas leyendas),
cierran sus portones, y haciendo trampa, en instinto aqueo,
el consejo del jinete troyano, la maquina del tiempo de Fausto,
una nueva época y tan de antaño como los dinosaurios,
donde de un porrazo en la testa o una buena mano en el bolsillo,
a pocos compraban; el canon en sus muebles cerrado,
en una piscina en que en dos mil años, turbia y claustra,
rustica y mullida, me condenaron…, nos condenaron.
En una fiesta de globos desinflados, en una matinée de aneurisma,
reí, carcajee con los dientes picados, ambos a causa del alcohol,
un delicioso licor o un añejo y macerado trago de alcantarilla,
elixir de brujos o del chaman de túnicas de alpacas andinas…
Bebí, y en mi regazo, se poso, mi prima, la de mis fantasías mojadas,
ella mordía mis labios y pasaba sus garras alrededor de mi cuello,
clavándome sus colmillos al pescuezo al soltarle el púber de su himen.
me enrede en telarañas o hilos de guitarras desafinadas,
entre en razón, en el sótano, reclamo a la oscuridad mis sombras,
en la que mis amigos, ni sus siluetas me consuelan,
me abandonaron en mi claustrofobia.
La carretera de las almas son los hoyos negros del universo,
en donde cada túnel es un caudal al brillo de los planetas.
No puedo soñar en pasear a mi mascota al huerto más cercano.
menos aun inhalar los vientos que brotan de los mares,
tan solo es sangre y armas en este mundo de guerras,
tan solo es un paraíso artificial ser un simple poeta.
Este es mi mundo
este es tu mundo
escatofilia.
Pero que es del soñar en el amanecer, que es del riego del roció en la envergadura de las hojas, en los claveles de los ángeles, en los girasoles de mi amor, en el caserío de los suspiros, en el aviento de las plumas en la neblina, que las gotas borraran, desapareceran, el humo de trabalenguas y dédalos; soy un poeta así dicen, soy un blasfemo también, un réprobo sinvergüenza, un ser sin escrúpulos, pero ante todo sé soñar, sé soñar…por eso la fiebre, por eso empiezo a agonizar...
